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jueves 19 de noviembre de 2020

Número: 2020-07

Conferencia Cátedra Cervantes

D. Francisco Gómez Ramos

D. Francisco Gómez Ramos (Autor: AGM-Cátedra Cervantes)

D. Francisco Gómez Ramos

Momento de la Conferencia (Autor: AGM-Cátedra Cervantes)

El director del CUD repasa la figura del ingeniero en el Ejército con motivo de los 300 años de la Academia de Matemáticas de Barcelona

Francisco José Gómez destacó en su intervención que esta Academia “puede considerarse antecedente de centros docentes militares actuales del Ejército de Tierra, como la Academia de Ingenieros, la Academia de Artillería, la Academia General Militar (AGM) y la Escuela Politécnica Superior del Ejército (ESPOL)”.

El director del CUD explicó que la fundación de la Academia de Matemáticas de Barcelona, así como su antecesora la Academia Real y Militar del Ejército de los Países Bajos, fue una consecuencia de la consolidación de la figura del ingeniero en el Renacimiento. Su encuadramiento en las actividades militares y profesionales en la Edad Moderna, sus necesidades de estudios y capacitación que debían incluir conocimientos de Matemáticas, Dibujo, Perspectiva o Representación Gráfica, así como conocimientos constructivos de Artillería o Geografía debían normalizarse y ser impartidos a un número suficiente de alumnos. En este sentido la Academia de Matemáticas de Barcelona “supuso el salto a una formación completa y reglada frente a métodos basado en la práctica y unos exámenes de admisión gremial”. Además, este centro respondía a la necesidad de proporcionar a todos los oficiales una base común de formación científica acorde a la evolución de los medios y las técnicas empleadas en los conflictos armados.

Francisco José Gómez se refirió al contexto histórico en el que nació esta Academia, durante la Guerra de Sucesión, “en la que se había constatado la falta de ingenieros en los Ejércitos españoles”. El ponente explicó que la Academia de Matemáticas de Barcelona tuvo prácticamente un siglo de vida. “Su cénit se produjo con el desarrollo de la fortificación abaluartada en España, y empezó a declinar a finales del siglo XVIII; la guerra cambia totalmente con Napoleón y este tipo de fortificación decae, pero lo que sí queda es la figura del ingeniero”.

El director del Centro Universitario de la Defensa destacó a los cadetes durante la conferencia la importancia que la formación técnico-científica ha tenido siempre como parte esencial del bagaje de conocimientos de los oficiales del Ejército de Tierra. “No se puede ser Oficial del Ejército sin saber Matemáticas, Física, Química, Derecho o Historia y tener unos valores consolidados”, concluyó.