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Palabras del GE JEME en su primera visita de inspección a la AGBS

Hay quien dice que el Cuerpo de Suboficiales es la espina dorsal de cualquier ejército. Yo no solamente lo pienso, sino que, además, me lo creo. Lo digo y me lo creo. Este es fundamentalmente el motivo por el cual ésta ha sido mi primera visita a una unidad, centro o establecimiento del Ejército de Tierra como su primer jefe. Quiero transmitiros el mensaje de que considero vital el trabajo que hace este centro de enseñanza y el trabajo que hacéis vosotros como futuros suboficiales de nuestras unidades. Y tengo referencias:

  • La primera, mi padre, que se retiró de brigada de Infantería.
  • En segundo lugar mi primer suboficial, el sargento 1º Randón, que cuando llegué destinado de teniente a una sección de Operaciones Especiales en Barcelona, me enseñó a ser duro en el fondo pero suave en las formas con mis subordinados.
  • Posteriormente, siendo capitán, tuve un brigada, el brigada Morales, que me enseñó cómo tocar el alma a la gente que dependía de mí.

Es decir, que para mí el suboficial ha sido muchas veces subordinado y casi siempre amigo. Un amigo que me ha enseñado a saber mandar y en el que me he apoyado mucho a lo largo de toda mi vida militar.

Creo que invertir en lo que estáis haciendo,  es decir,  invertir en enseñanza y en formación, en cualquier estructura del ejército, es la inversión más rentable ya que es invertir en excelencia. El trabajo que habéis hecho a lo largo de estos años y que seguís haciendo, tanto en este centro como en las academias en las que habéis completado vuestra formación, va a incrementar significativamente la eficacia de las unidades a las que vais a ir destinados. Esta permanente idea y actitud de estar al día, de prepararse y de mejorar nuestras aptitudes y conocimientos, técnicas y procedimientos, es algo muy recomendable que os pido que hagáis desde ya, y que continuéis haciendo en las unidades a las que vayáis destinados.

Pero además de la formación táctica y técnica que os dan aquí, lo más importante -y es lo que nos diferencia de cualquier otra estructura- es vuestra formación como líderes tácticos: sois básicamente los jefes de los pelotones del ET.

Dicen que el liderazgo es una actitud que se tiene al nacer. No es cierto.  El liderazgo es una capacidad que se puede aprender, y se aprende ejerciéndolo, y por eso tenéis que establecer en cuanto lleguéis a vuestras unidades un lazo directo y permanente con vuestros subordinados. No hay líder sin subordinados, y la mejor manera de ejercer ese liderazgo y de que os acepten como líder es el ejemplo, evidentemente. Solo hay una forma de mandar, que es mandar con el ejemplo. Con el ejemplo vais a conseguir formar esos equipos que son esenciales para la estructura del ET.

Con esta actitud vais a conseguir, además,  algo que es fundamental: la cohesión. Tenéis que mantener la organización de vuestras estructuras, de vuestras unidades perfectamente entrenadas por vosotros, perfectamente motivadas por vosotros y perfectamente lideradas por vosotros. Como veis recae sobre vosotros una responsabilidad muy elevada pero estoy convencido sabréis ejercerla en cuanto lleguéis a vuestros destinos.

Como líderes tendréis una herramienta fundamental para poder ejercer esta cualidad: la formación de vuestro equipo en valores. El valor, la disciplina y la lealtad son los tres valores fundamentales, el pilar sobre el cual se van a apoyar todos los demás valores que habréis oído y practicado en vuestra vida. El valor, no solamente entendido como el valor físico que todos conocemos, sino también como valor moral, el valor de tomar una decisión, de aguantarla porque estás convencido de que es así como tienen que ser las cosas, aunque luego las consecuencias puedan ser perjudiciales para ti. La lealtad, que es decir al jefe y al subordinado lo que piensas realmente y, una vez recibidos, trabajar con sus criterios; y finalmente la disciplina, que es algo esencial en cualquier estructura jerarquizada como es la nuestra, evidentemente. Por tanto, valor, disciplina y lealtad es lo que os pido que practiquéis en vuestros futuros destinos.

Quiero terminar citando a aquel filósofo alemán que decía que al final de todo esto, a la humanidad la salvará un pelotón de soldados. Sois vosotros los que vais a asumir la tremenda responsabilidad de liderar ese pelotón y estoy convencido de que estaréis a la altura de lo que se os va a pedir. Muchas gracias y enhorabuena, nos veremos dentro de una semana en la entrega de vuestros despachos.

¡Gracias!.