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Ministerio de Defensa
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Reportajes

viernes 9 de octubre de 2015

Número: 021

El primero de los vuelos de prueba, el 12 de septiembre, se realizó con un viento máximo de 8/10 nudos y con un techo de nubes a 4.000 pies. No fue posible completar el boletín de pruebas, pero las sensaciones fueron buenas, y sirvió para comprobar que las dimensiones de la pista del aeródromo lucense eran suficientes y que podía salvarse la arboleda situada hacia el sur.

Los 'Searcher' vuelan ya en territorio nacional

Los técnicos realizan las últimas comprobaciones antes de sacar el avión a pista

Los técnicos realizan las últimas comprobaciones antes de sacar el avión a pista

Los 'Searcher' vuelan ya en territorio nacional

Los 'Searcher' vuelan ya en territorio nacional

3Los 'Searcher' vuelan ya en territorio nacional

Los 'Searcher' vuelan ya en territorio nacional

Los 'Searcher' vuelan ya en territorio nacional

Los 'Searcher' vuelan ya en territorio nacional

Los sistemas aéreos pilotados de forma remota del Ejército de Tierra sobrevuelan la cornisa cantábrica para certificar que son seguros para ser operados dentro del espacio europeo.

El vuelo de certificación de aeronavegabilidad experimental supuso tener en el aire algo más de tres horas el avión, que recorrió 150 kilómetros, sobrevolando la cornisa cantábrica, a 20.000 pies de altitud sobre el nivel del mar. Previamente, por la mañana, hubo otro vuelo en el que un helicóptero EC-135 de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra siguió la evolución del Searcher con el certificador del INTA a bordo.

El equipo de operadores y técnicos que han hecho realidad los primeros vuelos de los Sistemas Aéreos Pilotados de forma Remota (RPAS, en inglés) sobre territorio nacional se han enfrentado a un trabajo maratoniano durante el mes de septiembre en el aeródromo de Rozas (Lugo). Por suerte, la experiencia acumulada en más de 1.000 misiones y casi 6.000 horas de vuelo en Afganistán, con la seguridad de los soldados españoles en juego, les ha ayudado a superar todas las dificultades que se fueron presentando hasta conseguir el objetivo: el certificado de aeronavegabilidad experimental que les va a permitir volar dentro de un espacio aéreo segregado.

Aunque los sistemas fueron adquiridos por el Ejército en el año 2008, se enviaron directamente a Afganistán, donde estuvieron funcionando hasta el repliegue de la unidad PASI (Plataforma Autónoma Sensorizada de Inteligencia), en el verano del año 2014. Al encontrarse los equipos allí, incluso el personal encargado de operar con ellos realizaba la parte práctica de su formación en el propio Afganistán, de tal manera que nunca se había necesita­do que volasen en territorio nacional.Tras el cierre de esta misión, los sistemas se replegaron a España, donde se les han realizado las correspondientes tareas de mantenimiento. Sin embargo, no han podido volar hasta superar una serie de pruebas y lograr el certificado de aeronavegabilidad que, en el caso de España, concede el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

El aeródromo de Rozas, en Lugo, fue el espacio aéreo segregado en el que se autorizaron las pruebas que han conducido a la obtención de la certificación, que se logró en el vuelo efectuado el 19 de septiembre por la tarde. Previamente se habían realizado otros cuatro vuelos más cortos —los días 12, 14, 18 y 19 por la mañana—, en los que se hicieron toda serie de comprobaciones.

El jefe de misión del primero de los vuelos de RPAS, subteniente Antonio Fabregat, era consciente de que muchos ojos estaban puestos sobre él ese día en el que el avión iba por fin a despegar, después de varios retrasos sobre la fecha inicial prevista debido a condiciones meteorológicas y cuestiones técnicas. Sin embargo, asegura que lo pasó peor cuando tuvo que hacer su primer vuelo en relé (con dos aviones en el aire al mismo tiempo para que uno sirva de enlace al otro) en Afganistán, donde estuvo en tres rotaciones con la unidad PASI.

El avión, ya en marcha, es remolcado hasta la pista de despegue

El avión, ya en marcha, es remolcado hasta la pista de despegue

Un proceso complejo

El proceso de certificación ha sido «muy laborioso y complejo», en palabras del coronel Fernando Aguirre, jefe de la Sección de Plataformas Aéreas (de la Dirección de Sistemas de Armas del Mando de Apoyo Logístico) —encargada de la dirección de las pruebas—.

Además, ha requerido de trabajos previos de acondicionamiento de la pista del  aeródromo, por parte del Mando de Ingenieros, y de la colaboración de la Brigada de Transmisiones y del Centro Geográfico del Ejército de Tierra para levantar geográficamente los puntos que sirven de referencia al sistema para poder operarlo de forma remota.

En las pruebas también estuvieron repre­sentantes de la empresa israelí fabricante del sistema para dar apoyo técnico y actualizar los manuales, e ingenieros aeroáuticos, que dan asesoramiento en esta materia al Ejército.

Eso sí, el certificado obtenido sólo es válido para el espacio segregado al que está asociado, lo que significa que para poder volar los Searcher MK II J en otras localizaciones, habrá que hacer nuevas pruebas. Sin embargo, el proceso será ya «más sencillo», aclara el coronel Aguirre, hasta que llegue un momento en el que la certificación será por vía documental.

Eso supondrá que el sistema podrá ser operado en varios aeródromos y campos de maniobras de territorio nacional, lo que permitirá realizar vuelos de instrucción y su participación en ejercicios y maniobras.

'Trident Juncture'

La primera de esas participaciones podría ser en el ejercicio “Trident Juncture”, el más importante de la OTAN desde el final de la Guerra Fría, y en el que España actúa como nación anfitriona, junto a Italia y Portugal.

De cara a dicho ejercicio, en la semana del 21 al 25 de septiembre, se efectuaron una serie de pruebas de integración de imágenes en el Sistema Conjunto de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento. El despliegue se hará a finales de octubre y los vuelos están previstos para la primera semana de noviembre.

El GROSA

La mayoría de los operadores de vuelo y carga útil, y los mecánicos y electrónicos especialistas en el PASI, han pasado a for­mar parte del nuevo Grupo de Obtención por Sistemas Aéreos (GROSA) IV/1 que se ha creado, oficialmente, el 1 de octubre, en el Regimiento de Inteligencia (RINT) nº 1.

Su sede es la base 'Conde de Gazola' de Ferral del Bernesga (León), y su plantilla se completa con personal proveniente del Regimiento de Artillería de Campaña (RACA) nº 63 —unidad que, junto al RINT 1, componía las unidades PASI en Afganistán—.

Este Grupo es el que tendrá en dotación los RPAS —cada uno con tres aeronaves— con los que cuenta el Ejército de Tierra en la actualidad, y la idea es que su aeródromo militar de referencia sea el de 'Virgen del Camino', donde está la Academia Básica del Aire, en León.

La meta del jefe del GROSA, teniente coronel Jesús A. del Barrio, es que la unidad esté operativa para poder desplegar en zona de operaciones a partir del segundo semestre de 2016. «Es un gran reto y esfuerzo el tener que poner la unidad a punto en tan poco tiempo, pero contamos con personal con mucha experiencia», añade.

En ese perfil encaja el brigada Luis de Goya, operador de carga útil con tres misiones en Afganistán a sus espaldas. El 1 de octubre pasó oficialmente del RACA nº 63 al GROSA, un cambio que le ha hecho ilusión porque supone pasar a formar parte de una unidad «pionera y puntera» dentro del Ejército. Además, como la mayoría de sus compañeros, ha invertido muchas horas en el sistema y le ha tomado «mucho cariño», por lo que tiene ganas de seguir trabajando con él.

En cambio, el capitán José Manuel G. Abruña, que también ha pasado al GROSA, es un artillero sin experiencia en el sistema. Sin embargo, su ilusión es la misma. «Tras 18 años de servicio, se crea una unidad nueva y puntera en León, te ofrecen la oportunidad de estar en ella y no la puedes desaprovechar», explica.

Ellos, junto al resto de la plantilla, constituyen un referente, de estos sistemas en el Ejército.

El Ejército tiene en dotación dos RPAS: el Raven, que emplea una plataforma aérea de nombre análogo, y el PASI, que cuenta con los aparatos Searcher.

Para operar el primer sistema, denominado también mini RPAS (de corto alcance), no se requiere certificado de aeronavegabilidad, algo que se exige para aeronaves de más 25 kilos, pues pesa en torno a los 2 kilos; además, vuela por debajo de los 400 pies, donde no hay tráfico aéreo.

En cambio, para el sistema PASI (de largo alcance), cuya plataforma aérea pesa media tonelada y cuyo techo de vuelo puede alcanzar los 23.000 pies, es necesario contar con dicho certificado.