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Reportajes

viernes 23 de octubre de 2020

Número: 100

EMMOE 75 años en la cumbre

El 12 de abril de 1945 veía la luz la organización de la Escuela Militar de Montaña, antecedente de la actual Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE), ubicada en Jaca (Huesca). En aquel momento, el objetivo era unificar las enseñanzas de montaña existentes, desarrolladas de manera muy precaria. Desde entonces y hasta la actualidad, la EMMOE no ha dejado de evolucionar hasta convertirse en un centro docente militar de referencia y de reconocido prestigio, tanto nacional como internacional, en el que se han diplomado más de 4.000 militares de 18 países diferentes, y que este año celebra un cumpleaños muy especial.

La razón de ser de esta escuela reside, precisamente, en sus dos departamentos: Montaña y Operaciones Especiales. A través de ellos, se estructuran los diversos cursos que se imparten y que han convertido a la EMMOE en una “formadora de formadores” de referencia. En este sentido, la última incorporación a su oferta docente ha sido el Curso Básico de Montaña, destinado a tropa procedente de unidades de montaña. Precisamente, una de las variaciones que se han producido en los últimos años es que los cursos ofertados ya no se ciñen exclusivamente a los cuadros de mando.

Los cambios que se han vivido a lo largo de estos tres cuartos de siglo de historia han sido muchos, pero hay algo que se ha mantenido: hablar de instrucción en montaña o en operaciones especiales es hablar de excelencia. «Tanto en el caso de los cursos de operaciones especiales como en los de montaña, la dureza física es grande. Pero, además, en los primeros hay una carga psicológica importante, mientras que en los segundos es mayor la necesidad de dominio de aspectos técnicos», apunta el suboficial mayor Moliné, destinado en el centro. Una exigencia que llevó a reformular la selección del personal que va a formar parte de algunos cursos, como es el caso del de Aptitud Básica de Operaciones Especiales dirigido a tropa. Impartido por el Mando de Operaciones Especiales, bajo la dirección técnica de la EMMOE, su duración se ha incrementado hasta las 1.000 horas y sus participantes deben haber superado una serie de pruebas físicas, médicas, psicológicas y de decisión, pues la clave es que «quien dude si realmente ese es su camino, se dé cuenta antes de comenzar».

EMMOE 75 años en la cumbre

Para adaptarse a las necesidades técnicas que desarrollan los profesionales de la montaña, la actualización de los materiales ha sido una constante: botas de Gore-Tex, raquetas de nieve de plástico con un sistema de sujeción semiautomático o cuerdas de escalada de poliamida que aguantan cargas de más de 2.000 kg. Son algunas de las mejoras que se han incorporado a una equipación que debe proporcionar seguridad en los peores escenarios posibles, con condiciones ambientales que pueden llegar a ser muy complejas. «Hoy día contamos con los mejores materiales, acordes a los que se puedan necesitar en las unidades, desde transmisiones hasta armamento», señala el suboficial mayor Moliné. «Estamos en permanente colaboración con las unidades para que los alumnos puedan usar el material que después se van a encontrar en sus destinos», añade. Esto se vuelve fundamental si tenemos en cuenta que los riesgos a los que pueden enfrentarse son muchos, desde avalanchas hasta situaciones de aislamiento, pasando por la necesidad de optimización de medios.

 

Sus cursos, de gran dureza

física, psicológica

y técnica, son reconocidos

dentro y fuera del país

 

EMMOE 75 años en la cumbre

En la época actual, la EMMOE también ha tenido que adaptarse a la nueva situación provocada por la pandemia de la COVID-19. Así, sus cursos se desarrollan con todas las medidas de seguridad establecidas por las autoridades sanitarias: la adecuación de las instalaciones para limitar el número de personas presentes a la vez, la división en grupos para llevar a cabo las pruebas físicas o la realización de PCR al personal son algunas de ellas.

Al hablar de este centro, no se puede olvidar el Equipo de Esquí del Ejército de Tierra. Este ha participado en numerosas competiciones militares fuera de nuestras fronteras —ha obtenido trofeos internacionales en Alemania, Argentina, Suiza o Estados Unidos, entre otros países—. También ha ayudado a difundir la cultura de Defensa en nuestro país, gracias a sus logros en torneos civiles, y se ha alzado con diferentes campeonatos nacionales de España en las modalidades de esquí de fondo, travesía, biatlón o triatlón de invierno.

Además, cabe destacar el Grupo Militar de Alta Montaña, creado con el objetivo de potenciar el mantenimiento del nivel técnico del cuadro de profesores y de servir de banco de pruebas para la experimentación de materiales, técnicas y procedimientos de montaña. El palmarés de este grupo es de primer nivel y se distingue por la consecución de los conocidos como “los tres polos” —travesía a los Polos Sur y Norte y ascensión del Everest— o “las siete cimas”—consistente en ascender las cimas más altas de los seis continentes (siete, si se diferencia entre Norteamérica y Sudamérica)­­­—.

Sin duda, la EMMOE «marca carácter y, cuando se termina el curso descubres que eres otra persona diferente», asegura el suboficial mayor Moliné. «Eres capaz de hacer cosas extraordinarias pero siempre desde la humildad», finaliza.

 

 

Entrenamos como combatimos

Actos Conmemorativos

 

La situación de crisis sanitaria producida por la COVID-19 ha impedido que la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales celebre todos los actos que tenía previstos para su 75º aniversario. No obstante, siguen adelante algunas iniciativas como la publicación de un libro, que ya se está elaborando, donde se recogerán sus principales trabajos y novedades, y que se pretende que vea la luz el 12 de abril de 2021, cuando finaliza este especial aniversario.

Por su parte, el Museo de la EMMOE abrió sus puertas al público en julio, en la Ciudadela de Jaca. Constituye un espacio en el que los visitantes podrán conocer los inicios, evolución, logros y actividades de la escuela y en el que se trabaja para poder virtualizarlo y conseguir que llegue a todos los hogares.