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Boletín Tierra

martes 21 de mayo de 2002

Número: 05

Con Tony Leblanc

Actor, bailarín, boxeador... Cuanto más conocemos a este querido artista más admiramos sus logros y su trayectoria profesional. Actualmente, es uno de los personajes más entrañables de la serie televisiva 'Cuéntame cómo pasó'

 

«La sencillez es un caparazón con mucha categoría»

 

Se llama Ignacio Fernández Sánchez pero todos le conocemos como Tony Leblanc. Nació en el edificio del Museo del Prado, en Madrid, de cuya pinacoteca su padre era conserje y donde él trabajó como ascensorista. Este querido y admirado personaje se lanzó a la fama durante los años sesenta y setenta, cuando interpretaba su ya mítico papel de galán-cómico que le hizo tan famoso. Sin embargo, un accidente de coche le mantuvo alejado del mundo del espectáculo durante mucho tiempo, hasta que volvió al cine en 1998 de la mano de Santiago Segura en la saga Torrente. Tiene en su haber más de un centenar de películas y, actualmente, realiza la serie Cuéntame cómo pasó de Televisión Española. «Soy actor desde los siete años. Llevo 73 años en esta profesión; creo que soy el actor más veterano que hay en España».

¿Cómo surgió el sobrenombre de Tony Leblanc?

Era una risa. Trabajaba como bailarín y me anunciaba como "Ignacio Fernández, bailarín americano". Entonces decidí llamarme Antonio en inglés y en diminutivo, y le añadí el segundo apellido de mi padre que es Leblanc. De ahí salió Tony Leblanc.

¿Hay alguna diferencia entre Tony Leblanc e Ignacio Fernández?

Artísticamente, Tony Leblanc ha vencido a Ignacio Fernández, pero el auténtico ganador en la vida ha sido Ignacio.

¿Qué le ha aportado el mundo de la interpretación?

Todo. Me ha aportado el modus vivendi, el poder sacar una familia adelante, mi casamiento, el casamiento de mis hijos y llegar a ser un actor muy querido en España.

 

«Creo que soy el actor

más veterano que hay en España"

 

¿Cómo ha conseguido el cariño del público?

Pues simplemente siendo afectuoso. Para recibir el cariño del público hay que ser cariñoso con él; trabajar dándole la ventaja de conocerte y luego, con tu modo de ser y hacer, consigues su cariño. Realmente creo que soy el actor más querido de España.

Gabino Diego dijo de usted «quien se ha reído con Tony Leblanc le fastidia tener que llorar con él». ¿Eso demuestra lo que es un buen actor?

Seguramente. Creo que un actor es bueno cuando puede provocar sentimientos dispares y diversos en el público.

¿Qué recuerda de los momentos tan difíciles que atravesó después de su accidente?

Aprendí a resistir el sufrimiento. No me podía mover de cintura para abajo. Eso me llevó a valorar más aún la vida.

¿Qué significó para usted ponerse de nuevo detrás de las cámaras después de tantos años de ausencia?

Realmente mi sorpresa fue cuando, sin poder andar porque estaba roto, Santiago Segura me enseñó el guión de Torrente, el brazo tonto de la ley. Le dije que no podía trabajar pero cuando me comentó que interpretaría el papel de un paralítico en una silla de ruedas, lo acepté inmediatamente.

¿Qué significa para usted Santiago Segura?

Significa muchísimo para mí porque me devolvió la vida artística. El aceptar su papel me ha dado la vida. Ahora utilizo para andar un bastoncito nada más y con él me defiendo. Si Dios quiere, volveremos a trabajar juntos en Torrente III.

¿Qué diferencias ha encontrado entre llevar una vida normal y vivir con el éxito y la fama?

Francamente, el éxito lo agradezco mucho porque me ha llenado mi vida y mi alma. Pero no tengo ego, ni soy prepotente. No soy un hombre que se chulea del éxito que ha tenido. Soy un hombre normal, con éxito pero normal. Creo que la sencillez es un caparazón con mucha categoría y eso me pasa a mí.

¿Se arrepiente de algo en la vida?, ¿tiene añoranza de algo?

Hay momentos en los que haces determinadas cosas siendo consciente de que no deberías haberlas hecho. He pensado cosas que luego han sido mentira, he hablado en vano, he tenido fe en una cosa y luego no ha salido ... pero no tengo nada importante de lo que arrepentirme, porque estas cosas le pueden suceder a cualquier persona en un momento dado. En este momento no tengo añoranza de nada; simplemente, me gustaría que mis piernas se mantuviesen mejor.

Cuando aparece en televisión siempre lo hace rodeado del amor y del cariño de los suyos, ¿qué significa la familia para usted?

Es lo máximo que puedes tener cuándo te unes a una mujer y tienes ocho hijos como los que yo he tenido. Entonces, te dedicas a que ellos sean felices junto a ti. El cariño que yo le doy a mi gente es producto del que yo he recibido del público durante años, ya que mi carrera ha sido muy larga. Además, tengo siete nietos que son todos muy guapos porque se parecen a su abuela.

 

«No soy un hombre que se

chulea del éxito que ha tenido"

 

¿Qué representa para usted su mujer Isabel?

Lo ha sido todo en mi vida. Me ha aportado amor; amor por los cuatro costados, de norte a sur y de este a oeste. Me ha dado la felicidad completa.

 

Acaba de recibir la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, ¿qué ha supuesto?

Es una gran felicidad y supone un gran orgullo. Es una Medalla de gran categoría, de tenerla a no tenerla hay una gran distancia. Después de tantos años trabajando es una satisfacción que los demás reconozcan toda una vida dedicada al espectáculo.

Sus hijos estaban muy emocionados ...

Muchísimo, y se sienten muy satisfechos de que su padre sea, gracias a la Medalla, excelentísimo señor.

Ese día también galardonaron a Carmen Sevilla, su gran amiga y compañera ...

Somos íntimos amigos desde hace tiempo. Estuve hablando con ella y me dijo que estaba muy feliz. Estaba muy emocionada y muy rica, como siempre. Carmen Sevilla es una alhaja como artista y, sobre todo, como persona. Somos dos compañeros que nos queremos mucho.

Ha interpretado alguna vez personajes militares, ¿qué opina del Ejército?

Me parece muy respetable y necesaria su existencia.

¿Hizo el servicio militar?

Sí, claro. Soy de la quinta del 43. Lo hice en el Inmemorial nº 1, en Argüelles (Madrid).

¿Cree que está realizando una buena labor en misiones internacionales?

Claro que sí. Yo deseo que haya paz, en España y en el resto del mundo, y el Ejército está contribuyendo a que se consiga.

¿Qué opina de la incorporación de la mujer en el Ejército?

Me parece muy valiosa y una decisión acertada. Las mujeres, en todos los aspectos de nuestra vida, son fundamentales. No sólo porque sean capaces de concebir una nueva vida, que ya es más que suficiente, sino porque son muy válidas en todo aquello que realizan, y supongo que en el Ejército también lo harán bien.