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Ministerio de Defensa
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Reportajes del Boletín de Tierra

martes 19 de mayo de 2020

Número: 7970

Carta del jefe del Mando de Apoyo Logístico del Ejército (MALE)

¡SERVIR!

La Mejor Recompensa para el Sistema de Apoyo Logístico del Ejército

 

La finalidad del Sistema de Apoyo Logístico del ET (SALE) es lograr que las unidades dispongan de los recursos materiales en la cantidad y calidad necesarias, en condiciones adecuadas de empleo, en el lugar y momento precisos para el cumplimiento de las misiones encomendadas, retirando el material inútil o no necesario, y realizando los transportes de personal y material que sean requeridos. Y eso es, precisamente, lo que se ha conseguido durante la operación “Balmis”, gracias al trabajo, esfuerzo y colaboración de todos los que formáis parte de este sistema. Se ha cumplido lo que ya vaticiné en mi primera carta tras el establecimiento del estado de alarma: «Esta batalla la vamos a ganar Juntos».
 

 

Se movieron más de 120.000 metros cúbicos

Se movieron más de 120.000 metros cúbicos

 

Una vez consolidada la estructura de apoyo logístico a la operación, normalizados los procedimientos y retornado a los expedientes de contratación ordinaria, es hora de hacer balance. Si la operación “Balmis” está siendo especialmente compleja, desde el punto de vista logístico, es, fundamentalmente, por tres motivos: la necesidad de obtener unos recursos específicos de los que se carecía en un mercado muy complejo; el apoyo a una unidad, el Mando Componente Terrestre (MCT), de no gran entidad pero cuya composición variaba día a día y se incrementaba de forma continua; y la dispersión de la unidad apoyada por todo el territorio nacional. Esto ha exigido una respuesta logística basada en dos pilares: la adaptación y la colaboración de todas las autoridades del SALE.

Los ejemplos de esta respuesta son incontables. Las necesidades de equipos de protección y de material de desinfectación y específico sanitario, así como la dificultad de su adquisición, se solventaron con la adaptación de la estructura de la Dirección de Adquisiciones. La creación de una Unidad de Obtención, donde se incorporó una oficial facultativa de la Dirección de Sanidad (DISAN), cuyo asesoramiento especializado resultó fundamental, y el establecimiento de un oficial de enlace en el Instituto de Gestión Sanitaria (INGESA), del Ministerio de Sanidad, facilitaron que se abrieran nuevas vías de obtención: mercado asiático, internacional, nacional, donación, entregas procedentes del Ministerio de Sanidad o la fabricación propia.

Disponer de la Jefatura de Asuntos Económicos del MALE, un órgano altamente especializado en procesos de contratación logística, permitió resolver con solvencia el reto de asumir de manera centralizada los procesos de obtención por procedimiento de emergencia. Pero esto no hubiera sido posible sin la centralización de las recepciones en dos únicos centros logísticos, el Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia (PCAMI) y la Unidad de Apoyo Logístico Sanitario (UALSAN) de la Brigada de Sanidad (BRISAN), así como la designación de un único interventor, por la Intervención General de la Defensa (INTERGEDEF), para asistir a los diferentes actos de comprobación y recepción administrativa de los bienes y equipos obtenidos. Por otra parte, el Centro Militar de Farmacia de la Defensa (CEMILFARDEF) continuó con la producción, abastecimiento y conservación de medicamentos y otros recursos médicos para la red sanitaria.

Una de las constantes preocupaciones, dada la variedad, urgencia, novedad y diferentes procedencias de los recursos, era garantizar su adecuada calidad antes de su distribución. Para ello, la Jefatura de Ingeniería del MALE estableció un servicio permanente para garantizar el control de calidad en todas las recepciones, contando con el apoyo de las pruebas técnicas de la Subdirección General de Sistemas Terrestres del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en los casos de falta de garantía. También se han desarrollado proyectos para proporcionar capacidades avanzadas, destacando, porque ha sido muy mediático, el proyecto ATILA consistente en la integración de iluminarias UV-C en modelos de robot EOD orgánicos del ET, con la colaboración de diversas unidades y organismos como el Regimiento de Defensa NBQ, el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros, la Escuela de Defensa NBQ, el Parque y Centro de Mantenimiento de Material de Ingenieros o el INTA.

Es necesario también destacar el papel de la Brigada de Logística (BRILOG) que, además de participar directamente en la operación proporcionando apoyos a la red hospitalaria, albergues o alimentación, llevó el peso de la distribución de recursos por todo el territorio nacional. Para hacerse una idea del esfuerzo que esto significa, durante un mes de operación se movieron más de 120.000 m3, equivalente a la superficie de un campo de futbol como el Metropolitano y una altura de 17 metros, y se recorrieron más de 170.000 kilómetros, lo que equivale a más de 4 vueltas al mundo. Para tratar de reforzar a la Agrupación de Transporte (AGTP) en la zona periurbana de Madrid, se constituyó una unidad ad hoc con los medios de los Órganos Logísticos Centrales para los transportes y acarreos de corta distancia. Otro ejemplo de adaptación y sinergia del SALE.

El Centro de Gestión del Apoyo Logístico (CEGAL) ha sido una pieza fundamental para asegurar la integración de todas las actividades logísticas. Su cada vez mayor implicación en la operación “Balmis” ha hecho que tuviera que aumentar sus responsabilidades, como la de, por ejemplo, constituirse en Organismo de Coordinación específico (OCE) para el establecimiento de un procedimiento sobre Aerotransporte, Recepción y Distribución de Cargas procedentes del Exterior. Para ello, ha contado con la ayuda, la experiencia y el apoyo del Centro de Apoyo Logístico a las Operaciones (CALOG-OP).

Los ejemplos de la eficacia del SALE son constantes y no quisiera olvidarme de nadie. La Dirección de Asistencia al Personal (DIAPER) y la Dirección de Acuartelamiento (DIACU) han prestado apoyos de alimentación y alojamiento al personal implicado en la operación, además de llevar a cabo misiones de desinfección con sus equipos DDD (Desinfección/ Desinsectación/Desratización) de alta especialización. La Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica (JCISAT), además de asegurar el mando y control, han facilitado el teletrabajo, cuando ha sido necesario. Y, por supuesto, el personal de las unidades logísticas de la Fuerza, que han contribuido al sostenimiento de sus unidades, y el personal que ha sido comisionado para reforzar las capacidades del MALE. La Fuerza ha desarrollado las operaciones cumpliendo con los procedimientos y procesos establecidos y todos los que no han participado directamente, han cubierto las carencias que, la dedicación y el esfuerzo volcados en la operación “Balmis”, habían producido en el SALE en sus actividades para sostener al Ejercito de Tierra, tanto en territorio nacional como en las operaciones en el exterior.

La lista es larga, pero creo que es la confirmación de que el apoyo logístico del ET ha sido un instrumento eficaz para obtener, sostener y gestionar los recursos materiales y los transportes demandados por la operación. Como director del SALE, por delegación del JEME, solo puedo expresaros mi reconocimiento y mi profundo agradecimiento por vuestra entrega y compromiso. El camino no ha sido fácil y no ha estado exento de dificultades, y también tropiezos, pero si algo no ha faltado es entrega y corazón. Y esas son las herramientas más eficaces para el éxito.

Cuando finalice la operación “Balmis” será momento de sacar conclusiones, obtener lecciones y estudiar posibles mejoras. Pero en estos momentos, sólo quiero animaros a seguir en la misma línea desde el convencimiento de que se están haciendo bien las cosas. No lo dudéis, lo estáis haciendo bien. Y por ello, ya habéis obtenido el mayor reconocimiento que se puede tener, porque de todos es sabido en el mundo de la logística que ¡LA MEJOR DE LAS RECOMPENSAS ES SERVIR!