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Army Race: Un desafío acorazado para 2.600 'infantes'

jueves 12 de noviembre de 2015

Número: 4681

En la base 'El Goloso' (Madrid)

“Dos mil seiscientos españoles que eran a la vez dos mil seiscientos infantes y dos mil seiscientos caballos ligeros y dos mil seiscientos gastadores y dos mil seiscientos diablos…” Esta cita, adaptada de otra real que un almirante francés pronunciaba tras la gesta de Empel (Holanda) en 1585, es perfecta para explicar lo que se vivió en la carrera “Army Race-Desafío Acorazado”, el 31 de octubre, en la Brigada Acorazada (BRIAC) “Guadarrama” XII. Hay que añadir, además, un importante matiz: en esta ocasión, los españoles eran de ambos sexos.

Los corredores civiles y militares participantes esperaban con gran expectación la carrera. Un día antes, en la presentación oficial de la prueba ante los medios de comunicación y el personal de la BRIAC XII, su jefe accidental, el coronel José Mª González Casado, lanzaba una recomendación: “Controlad el riesgo, lo más importante es vuestra seguridad. Vosotros sois vuestro propio adversario, la meta sólo indica el final de la carrera”.

Esta prueba se organizó por primera vez como “Desafío Acorazado” en 2014 y solo participó personal militar de Madrid. Tras el notable éxito, en la edición de este año se propuso la participación de personal civil y su extensión a todo el personal militar interesado. La carrera “Army Race-Desafío Acorazado” ha sido organizada, en estrecha colaboración, entre la BRIAC XII, el Club Teamrace y la Sección de Educación Física de la Jefatura de Apoyo a la Preparación Centro. Además cuenta con la colaboración de la Unidad de Servicios de Base “El Goloso”.

Al pagar su inscripción, los participantes pudieron elegir la hora de la carrera y la longitud del desafío: 5 o 10 km. También la modalidad, individual o en grupos de 5 corredores. A las 9.00 horas, tomaba la salida la primera de las 16 tandas previstas.

El circuito largo, que constó de 27 obstáculos, fue el elegido por la mayoría de los corredores, féminas incluidas. Los “novatos”, o los menos familiarizados con este tipo de pruebas, eligieron el corto, de 22 obstáculos. Para su diseño, se utilizaron medios naturales e instalaciones, vehículos y medios militares. El agua, el barro y las alturas fueron los protagonistas indiscutibles de la jornada desde los primeros metros. Tampoco faltaron las armas: los corredores tuvieron que hacer fuego con fusiles de airsoft y esquivar, con gafas de protección puestas, sus proyectiles de plástico.

La carrera tuvo una gran acogida entre los participantes. Fueron muchos los que se acercaron al personal militar y civil de la organización de manera espontánea para contar cuánto habían disfrutado del trazado y de la ambientación del recorrido. Desde su finalización, las redes sociales, medios deportivos y foros relacionados con este tipo de pruebas dieron buena cuenta de ello..

Participantes en la carrera

Participantes en la carrera (Foto:Army-Race)