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Actualidad

jueves 15 de julio de 2021

Número: 8563

En Ejea de los Caballeros (Zaragoza)

El Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros nº 12 ayuda a recuperar un helicóptero caído al agua

El helicóptero cayó en una balsa de agua

El helicóptero cayó en una balsa de agua

Los globos ayudaron a reflotar la aeronave

Los globos ayudaron a reflotar la aeronave

El helicóptero ya recuperado, sobre una góndola

El helicóptero ya recuperado, sobre una góndola

Personal del Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros (RPEI) nº 12 ha colaborado con los Bomberos de Zaragoza en el rescate, en la noche del 14 de julio, de un helicóptero de extinción de incendios que había caído a una balsa de agua en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), a más de 70 kilómetros al noroeste de la capital aragonesa.

En el operativo han participado seis miembros de la Compañía de Operaciones Anfibias, encabezados por el teniente Ivorra, que se desplazaron hasta la balsa –conocida como Estanca del Gancho– nada más recibir la solicitud de apoyo por parte de los Bomberos, llevando consigo varios globos elevadores y una embarcación zodiac con motor de 50 CV.

El helicóptero se encontraba a unos 15 metros de la orilla y estaba parcialmente sumergido. Por ello, se engancharon a los patines de la aeronave cinco globos del RPEI nº 12 (cuatro de 2.000 kg, de tipo cerrado, y uno de 500 kg, de tipo abierto), además de los aportados por los Bomberos, y unos cables para, una vez reflotado y enderezado, poder acercar el helicóptero a tierra, donde esperaba una grúa. Para arrastrarlo hasta la orilla, fueron necesarias tanto la embarcación del RPEI como una zodiac de los Bomberos con motor de 30 CV.

Algunas de las principales dificultades a las que ha tenido que enfrentarse el operativo de rescate han sido la escasa profundidad de la balsa, el fuerte viento que soplaba y la necesidad de dañar lo menos posible la aeronave, de cara a la posterior investigación del accidente por parte de la Guardia Civil. Además, los cables de acero que sujetaban el cubo de agua al helicóptero se habían enredado y fue necesario cortarlos.

El siniestro tuvo lugar en la tarde del 11 de julio por causas que aún se desconocen y, afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales, ya que los ocupantes pudieron abandonar el helicóptero por sus propios medios.

“Colaborar con los Bomberos de Zaragoza ha sido una experiencia muy positiva, en la que hemos aprendido unos de otros. La Compañía se había enfrentado ya a situaciones similares en otras ocasiones, pero ésta ha sido una buena oportunidad para reforzar nuestros conocimientos”, explica el teniente.