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Funeral por el soldado Abel García

jueves 27 de febrero de 2014

Número: 3088

 

Traslado del féretro en el funeral en Bótoa

Traslado del féretro en el funeral en Bótoa (Foto:BRIMZ XI)

La familia recibe la Cruz al Mérito Militar

La familia recibe la Cruz al Mérito Militar (Foto:BRIMZ XI)

Autoridades civiles ante el féretro

Autoridades civiles ante el féretro (Foto:BRIMZ XI)

Familiares, amigos y compañeros del soldado Abel García Zambrano se unieron ayer con un mismo sentimiento -el dolor- para despedir a quien, apenas 48 horas antes, había prestado su último servicio a España en el marco de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano. El funeral se celebró en la base "General Menacho" de Bótoa (Badajoz), en presencia del ministro de Defensa, Pedro Morenés, el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, y el JEME, general de ejército Jaime Domínguez Buj, entre otras autoridades civiles y militares.

El féretro del soldado García, cubierto con la Bandera Nacional, fue portado por ocho compañeros suyos y depositado sobre un túmulo en el Patio de Armas del 2º Batallón del Regimiento de Infantería Mecanizada (RIMZ) "Saboya" nº 6. Bajo un cielo gris, la misa fue concelebrada por el vicario Francisco Bravo y el capellán José Fernández. El primero recordó el carácter amable de Abel, de 25 años de edad, y tuvo palabras de consuelo para sus familiares y amigos. También transmitió un mensaje de afecto del arzobispo de Mérida-Badajoz, Santiago García, que se encontraba en Roma.

A continuación, el ministro de Defensa impuso sobre el féretro la Cruz del Mérito Militar con distintivo amarillo, condecoración que ha sido concedida también al militar salvadoreño fallecido en el mismo accidente de tráfico.

Por su parte, el jefe interino de la Brigada de Infantería Mecanizada "Extremadura" XI y jefe del RIMZ "Saboya" nº 6, coronel César Augusto Sáenz de Santa María, destacó que el soldado García "no dudó en dar un paso al frente, con esa alegría y optimismo que le caracterizaban, para acudir allá donde los intereses de España lo demandaban, en este caso a las lejanas tierras del Líbano, para llevar paz y estabilidad a una población que lo necesitaba". Además, añadió: "Este compromiso, en un acto de suprema generosidad, le llevó a entregar su propia vida por los ideales que defendía y a convertirse, de este modo, en ejemplo para cuantos tuvimos el honor de servir a su lado".

Tras el acto de homenaje a los que dieron su vida por España, el coronel Sáenz de Santa María entregó a la familia del fallecido la Enseña que cubría el féretro de su hijo, junto con su prenda de cabeza y la Cruz del Mérito Militar. Finalizada la ceremonia, el cuerpo de Abel García fue trasladado a su localidad natal, Zafra (Badajoz), donde recibió sepultura.