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viernes 31 de mayo de 2019

Número: 03

El RT1 en los 101 km de Ronda

PARTICIPANTES POSANDO JUNTO AL ESCUDO DEL RT-1

PARTICIPANTES POSANDO JUNTO AL ESCUDO DEL RT-1

PERSONAL DEL RT-1 EN RONDA ANTES DE LA PRUEBA

PERSONAL DEL RT-1 EN RONDA ANTES DE LA PRUEBA

EQUIPO DEL RT-1 TRAS PASAR POR META TODOS JUNTOS

EQUIPO DEL RT-1 TRAS PASAR POR META TODOS JUNTOS

 Con uno de los lemas del credo legionario en la mente desde el inicio, El Espíritu de Compañerismo “El sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos”, se vivió por parte del equipo del RT1 en una nueva edición de los 101 km de Ronda.

El Capitán Alfonso Bravo nos relata la experiencia vivida:

 "Llegó la fecha, habíamos superado muchos meses de entrenamientos de tiradas largas, de 30 a  50 kilómetros. Ya estábamos en la línea de salida. Todo ese sacrifico que nos trajo hasta aquí, había que materializarlo en Ronda, pero cada carrera es diferente, cada edición de los 101 también. Desde primeras horas de la mañana supimos que el objetivo no iba a ser mejorar la marca del año pasado, ni hacer un gran tiempo. Esta vez tocaba una carrera de mastines, no de galgos. Nuestro cuerpo estaba entrenado pero era una carrera para hacerla con el corazón, fortalecer la mente y manifestar sentimiento de compañerismo.

Los corredores estábamos soportando temperaturas de treinta grados con sensación térmica de más de cuarenta. Los 101 son la vida misma, pero concentrada en 24 horas. Pasas por todos los estados físicos y de ánimos habidos y por haber… euforia, miedo, dolor, soledad, hambre, sed, calor, llanto, decepción, odio, frustración…

 

 

 Comienzan los abandonos, el calor y la dureza de la prueba hacen que las fuerzas flaqueen. Hay preocupación por la organización, los aljibes se quedan sin agua, se llenaban vehículos militares, de protección civil e incluso camiones con corredores que no podían seguir la prueba obligándoles a  abandonar por deshidrataciones y golpes de calor. El panorama no era muy esperanzador.

Pero nuestro objetivo objetivo  estaba marcado: Salimos cinco, llegaremos los cinco,  aunque sea en la hora límite. Todos juntos, Semper Simul.

No hay mejor barrita energética que el apoyo de tus compañeros. Más que una carrera de ultra trail, te das cuenta de que vas a recibir una lección de esfuerzo, compañerismo y superación que no olvidaras jamás.

No es grato ver a un compañero vomitar hasta tres veces durante la carrera, verle tirado en el camino polvoriento con los gemelos cargados sin poder dar un paso, o esperar con incertidumbre en el km 50 para ver si otro miembro del equipo puede continuar, mientras le inyectan una bolsa de suero en vena y a la vez un fisioterapeuta intenta poner de nuevo sus piernas en funcionamiento.

Pero creedme, que no he  sentido con más orgullo una sensación como la de ver como a pesar de quedar aún otros 51 km por delante, el equipo sale otra vez al ruedo, los cinco juntos, con palabras de ánimos y dando muestras de un elevado espíritu de cohesión y sacrificio. Aún con lágrimas en los ojos, mientras escribo este texto, recuerdo todos esos momentos  tan duros que al final tuvieron su recompensa, no hay mayor satisfacción que ver a tu equipo correr hacia la meta como si llegáramos los primeros después de más de 22 horas en pie, y muchas más sin dormir, llegar con una sonrisa en el rostro, fundirnos los cinco, esos mismos cinco que salimos, en un abrazo en la línea de meta, mientras el Coronel Jefe del Tercio “Alejandro Farnesio“ 4º de la Legión nos saluda diciendo, ¡Enhorabuena , eso es compañerismo! 

 

 

 El mérito de este tipo de carreras no es hacerlas en 10 o 12 horas, es acabarlas en más de 20 sin haber tirado la toalla".