Monumento a los héroes de Annual

  

 Monumento a los héroes de Regimiento de Caballería Acorzado Alcántara en Annual. Museo del Ejército.
Monumento a los héroes de Regimiento de Caballería Acorzado Alcántara en Annual. Museo del Ejército.

 

Al recorrer la sala correspondiente a la Restauración Monárquica, en la segunda planta del Museo, descubrimos un monolíto de hierro y bronce de algo más de dos metros de altura, procedente del museo de caballería, dedicado por la oficialidad del Arma de Caballería a los integrantes del Regimiento Alcántara, aquel regimiento que prácticamente desapareció protegiendo a sus compañeros de otras Armas en la retirada de Annual.

 

 

El 20 de julio de 1921 las fuerzas españolas se encontraban en Annual, a unos ciento veinte kilómetros al oeste de Melilla, rodeadas de enemigos en proporción de uno a cuatro, por lo que el general Silvestre, jefe de la comandancia de Melilla, dio la orden de replegarse. Pero lo que comenzó como ordenado repliegue, ante el continuo hostigamiento de los rifeños pronto tornó en desbandada, sólo protegida por el Regimiento de Caballería «Cazadores de Alcántara» 14, mandado accidentalmente por el teniente coronel Fernando Primo de Rivera y Orbaneja.  Los supervivientes, bajo el mando del general Navarro, segundo jefe de la comandancia de Melilla, alcanzaron la posición intermedia de Dar Drius, mejor fortificada. Desde allí el general Navarro organizó el repliegue hacia Batel y Tistutin. Al llegar las unidades al río Igan, descubrieron que un convoy enviado previamente a retaguardia con heridos había sido masacrado, lo que provocó una nueva desbandada. Otra vez el Regimiento de Cazadores de Alcántara trató de proteger la retirada, enfrentándose a los indígenas que estaban apostados a los flancos de la carretera en posiciones ventajosas. El Regimiento tuvo que realizar sucesivas cargas en un terreno poco propicio, lo que fue mermando paulatinamente su empuje y sus efectivos, prácticamente hasta su aniquilación. La última carga, realizada con todo el personal disponible, incluidos veterinarios, hubo que efectuarla “al paso” debido a la extenuación de caballos y jinetes.

 
Por aquella gesta se instruyó expediente de juicio contradictorio, paso previo a la concesión de la Cruz Laureada Colectiva de San Fernando, máxima condecoración militar española, pero el expediente por diversas razones quedó postergado en un cajón hasta su concesión según Real Decreto 905 de 2012. La Laureada fue entregada por el rey Juan Carlos I el 1 de octubre de 2012 al jefe del Regimiento, el coronel D. Juan Luis Sanz y Calabria.
 
Las condiciones para obtener la Laureada Colectiva exigen haber perdido la unidad en la acción al menos un tercio de su fuerza, entre heridos y muertos, y acreditar un extraordinario valor y disciplina. Las bajas del Alcántara fueron 471 muertos de los 691 jinetes que lo componían y las muestras de valor y disciplina quedaron bien acreditadas durante el juicio contradictorio.
 
El monumento, que recoge en su base y cuerpo el nombre de todos los caídos del Alcántara en aquellas trágicas jornadas, no sólo rinde homenaje a aquellos valientes, sino que materializa una de las virtudes sobresalientes del arma de caballería, el “espíritu de sacrificio”. Su entrega al cubrir la retirada de sus compañeros es un ejemplo perdurable de valor y lealtad, recordándonos que, en los momentos más difíciles, el verdadero heroísmo se manifiesta en la disposición de darlo todo por los demás. Que su legado inspire a las futuras generaciones a valorar el sacrificio y la unidad.
 
ARX TOLETUM