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Una Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo 20 años después

martes 26 de febrero de 2013

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El teniente coronel recibe la Medalla

El teniente coronel recibe la Medalla (Foto:BRIPAC)

Desfile en el aniversario

Desfile en el aniversario (Foto:BRIPAC)

Un "estímulo y una exigencia mayor" es lo que ha supuesto para el teniente coronel Millán Martínez recibir, 20 años después, la Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo por una acción que tuvo lugar durante el conflicto en Bosnia-Hercegovina y que, el 23 de febrero, le fue impuesta en la base "Príncipe" de Paracuellos del Jarama (Madrid).

Esta distinción también conlleva un reconocimiento para el trabajo de los primeros contingentes destacados en el exterior, que abrieron el camino de la participación española en misiones internacionales por la que hoy las Fuerzas Armadas son una de las instituciones más valoradas por la sociedad.

Junto a él, otros siete militares -el comandante García Gallego, el capitán Carracedo, los tenientes Prats y Santiso, el sargento 1º Rincón, el cabo 1º Díaz Izquierdo, y el cabo Cuevas de la Cruz- recibieron los diplomas al valor reconocido por hechos de armas frente al enemigo en diferentes operaciones realizadas en Afganistán, donde la Brigada de Infantería Ligera Paracaidista "Almogávares" VI ha aportado el grueso del contingente en varias rotaciones.

En ayuda de un compañero

En el año 1993,  el entonces capitán Millán se encontraba desplegado en los Balcanes formando parte de la Agrupación Táctica "Madrid", la tercera que España aportaba a esta misión. El 4 de diciembre, en el transcurso de una operación de reconocimiento, el capitán Fernando Álvarez falleció víctima de la explosión de una mina trampeada que estaba inspeccionando en la presa de Salakovac, cerca de Mostar. Junto a él, dándole protección, iba el sargento 1º Jorge Fernández, que resultó herido de gravedad.

El capitán Millán, al escuchar la detonación, se aproximó a la presa y divisó al sargento 1º. Tenía que llegar hasta él pero habían comenzado a abrir fuego sobre su posición. Gracias a la ayuda del resto de sus compañeros, que fueron dándole cobertura, consiguió alcanzarle y taponar la herida que tenía en la pierna, por la que estaba perdiendo gran cantidad de sangre, y el suboficial salvó la vida.

Este episodio, que el teniente coronel reconoce que ha marcado su carrera y cuyo recuerdo permanece vívido 20 años después, supuso la prueba evidente de que "el valor individual supone mucho, pero el valor colectivo y el espíritu de equipo lo pueden todo", como reza uno de los lemas del Ideario Paracaidista.

Al mismo tiempo, es la materialización de valores imprescindibles para un militar, como la generosidad del capitán Álvarez, quien entregó su vida en cumplimiento de la misión; la disciplina del sargento 1º Fernández, que cumplió la orden recibida sin importarle el riesgo; el compañerismo de los que participaron en la recuperación y extracción del cadáver y del suboficial herido; y la lealtad, éste último valor representado por el general Carvajal, encargado de imponerle la Cruz y que era entonces el coronel jefe del contingente. Su empeño y constancia han hecho posible este reconocimiento transcurridas cerca de dos décadas.

Parada militar

La entrega de ésta y las otras distinciones estuvo enmarcada en una parada militar presidida el JEME, general de ejército Jaime Domínguez Buj, con la que han concluido los actos conmemorativos del primer salto paracaidista, llevado a cabo en 1954, y del que este año se cumple el LIX aniversario.

La celebración ha incluido diversas pruebas y competiciones deportivas, exhibiciones, exposiciones de material y visitas al museo de la Brigada.