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TERCIO "GRAN CAPITAN" 1º DE LA LEGION

escudo tercio

Notícies

miércoles 12 de noviembre de 2025

Nombre: 020

Forjando a los Nuevos Legionarios

Dando Novedades

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Tabla de Combate

Tabla de Combate

Paso Ligero

Paso Ligero

 El inicio de cada ciclo de la Unidad de adaptación y formación legionaria (UFAL) marca el comienzo del proceso que convierte a un aspirante, en Caballero Legionario, un camino de sacrificio, disciplina y valores. Desde el primer día, la adaptación comienza con gran intensidad, dejando claro que el espíritu legionario solo se alcanza mediante esfuerzo, constancia y compañerismo.

Los aspirantes dejaron atrás la vida civil y, entre ilusión y nervios, iniciaron su camino legionario. Tras la bienvenida, no hubo descanso: fueron enviados inmediatamente al Centro de Adiestramiento de Chinchilla para afrontar su primera prueba. 

Durante dos semanas de duras maniobras, los aspirantes fueron llevados al límite física y mentalmente. Entre jornadas intensas y noches frías, descubrieron que la Legión exige acción, resistencia y unidad, y que el compañerismo y el espíritu legionario son los que sostienen a quien flaquea.

 A su regreso, la instrucción se intensificó aún más. Durante tres semanas, los aspirantes recibieron la formación esencial del legionario: combate, orden cerrado, manejo de armamento, comunicaciones y seguridad en vehículos, fortaleciendo su disciplina, cohesión y preparación para operar en cualquier situación.

Cada uno de estos días fue un desafío distinto, una oportunidad para descubrir que la Legión no forma solo cuerpos preparados, sino voluntades inquebrantables. El cansancio quedó a un lado frente a la motivación y la entrega; la duda inicial se transformó en convicción; la incertidumbre, en orgullo.

 El 4 de diciembre, los aspirantes alcanzaron el esperado alta legionario. Llegaron transformados: con miradas firmes y porte seguro, reflejo de todo lo vivido. Habían ganado el derecho de convertirse en legionarios y de integrarse para siempre en la hermandad legionaria.

Cada promoción, deja una marca profunda en quienes participan en ella. Vemos llegar a jóvenes cargados de dudas, nervios y expectativas, y los vemos marchar convertidos en legionarios, con el brillo inconfundible del espíritu legionario en sus ojos. Porque no son las maniobras, ni las tablas de instrucción ni las largas noches al raso lo que verdaderamente forja al legionario. Es la hermandad. Es el compañerismo. Es saber que, incluso cuando el cansancio parece insuperable, siempre habrá una mano amiga dispuesta a levantar al que lo necesita.

 Y por eso, cuando escuchamos la palabra “Legión”, algo se mueve dentro de cada uno de nosotros. Es un nudo en la garganta, una mezcla de orgullo y emoción imposible de disimular. Es la certeza profunda de que la UFAL no forma solamente soldados: forma hermanos para toda la vida.