Imagen de fondo
Compartir a: Texto no traducido Texto no traducido Texto no traducido

Grupo de "Regulares de Melilla" nº 52

Escudo Luna Amarilla GRM 52

Notícies

viernes 10 de octubre de 2025

Nombre: 32

Entre las sombras y el fuego Ex. Alhucemas II/25.

Distribución diaria del GREG 52

Distribución diaria del GREG 52

Compañía de Servicios de Tabor “Alhucemas” I/52

Compañía de Servicios de Tabor “Alhucemas” I/52

El motor invisible de la operación

El motor invisible de la operación

Entre el humo de los guisos y el calor de los fogones, se libra una batalla silenciosa. No suena el estruendo de los disparos ni el rugido de los motores, pero el pulso es el mismo: el de quienes sostienen, con su entrega diaria, la fuerza de todo un EX. ALHUCEMAS II/25.

La Compañía de Servicios de Tabor “Alhucemas” I/52 del GREG 52 que, durante todo el Ex. Alhucemas II/25, son los que, han vuelto a demostrar que su guerra también es real, vital y decisiva. En el escalón de logística, mientras el resto de camaradas avanzan en el terreno, ellos combaten el cansancio, el calor y el tiempo con orgullo, responsabilidad y compromiso. Cada jornada empieza mucho antes que la del resto y termina cuando todos han recuperado energía, por ello, el buen ambiente y la motivación es fundamental entre ellos. Su misión: garantizar el alimento que mantiene en pie al combatiente, la moral que impulsa y la cohesión que une, saben que las raciones tienen una función:

-        El entrante, con alimentos reguladores funcionales.

-        El primer plato, con la optimización del sustrato energético.

-        El Segundo plato, con una función plástica donde las proteínas son la base del mismo.

Lo que ocurre en sus cocinas es estrategia con fogoneros especializados donde su función es esencial para el inicio de todo. Con precisión y disciplina militar, calculan raciones en grandes cantidades, adaptan menús, planifican entregas y transforman ingredientes sencillos en el motor invisible de la operación. Cada plato servido representa horas de trabajo, logística y sacrificio. Detrás de cada guiso, hay organización, conocimiento y espíritu de servicio.

Se sabe que, un soldado puede resistir el peso del equipo, la dureza del terreno y el esfuerzo físico extremo… pero no puede hacerlo con el estómago vacío. Sin ellos, el avance se detendría, la fuerza se agotaría y el combate perdería su impulso. Su trabajo es tan vital como el de quien empuña un arma o dirige un ataque. En cada ración caliente servida bajo la lona, late la esencia del espíritu militar: algunos por vocación y otros por amor a los suyos, pero, todos son los guardianes del calor y del sustento, los que permanecen entre las sombras y el fuego para que el resto pueda seguir avanzando.

Ellos no buscan aplausos ni protagonismo, su mayor recompensa es ver a sus compañeros alimentados, fuertes y listos para continuar, porque en cada maniobra, en cada ejercicio y en cada jornada de campaña, saben que, sin alimento no hay combate; sin ellos, no hay victoria.