- Inici
- UNITATS
- Líban
- Texto no traducido
- Raíces profundas un fuerte compromiso
MENÚ UNIDAD
UNITATS DE L'EXÈRCIT
- Araba Álava |
- Albacete |
- Alicante |
- Almería |
- Asturias |
- Ávila |
- Badajoz |
- Barcelona |
- Burgos |
- Cáceres |
- Cádiz |
- Cantabria |
- Castellón |
- Ceuta |
- Ciudad Real |
- Córdoba |
- A Coruña |
- Cuenca |
- Girona |
- Granada |
- Guadalajara |
- Gipuzkoa |
- Huelva |
- Huesca |
- Islas Baleares |
- Jaén |
- León |
- Lleida |
- Lugo |
- Madrid |
- Málaga |
- Melilla |
- Murcia |
- Navarra |
- Ourense |
- Palencia |
- Las Palmas |
- Pontevedra |
- La Rioja |
- Salamanca |
- Segovia |
- Sevilla |
- Soria |
- Tarragona |
- Santa Cruz de Tenerife |
- Teruel |
- Toledo |
- Valencia |
- Valladolid |
- Bizkaia |
- Zamora |
- Zaragoza
Notícies
miércoles 24 de junio de 2015
Nombre: 28
Raíces profundas un fuerte compromiso
En el marco incomparable de las ruinas romanas de Suk Al Khan (Hasbayya-Libano) el contingente español de Naciones Unidas ha realizado esta mañana una sencilla, pero muy simbólica ceremonia. Se ha procedido a la entrega de 20 olivos jienenses a cuatro cooperativas agrícolas libanesas. Estas cuatro cooperativas han estado representadas por sus presidentes y por las autoridades políticas y religiosas del pueblo al que pertenecen (Dibinne, Ebel-el Saki, Bourj el Malouk, Hebariyee).
Nos encontramos en un país maravilloso y singular, donde coexisten religiones, etnias y comunidades en una pequeña región. Un pueblo puede ser cristiano ortodoxo y en las colinas de enfrente encontrarte otro de mayoría drusa, maronita, chií o sunnita. Hay muchos Líbanos en uno solo.
Los cascos azules, a través de la entrega de estos olivos, ofrecemos a estas comunidades el símbolo de la Paz, el Respeto y el Perdón. Este magnífico árbol es el símbolo de la Paz por excelencia. Arraigado en lo más profundo del alma de los pueblos mediterráneos y que representa la unión de todos, nuestra herencia común. Desde el Egipto faraónico hasta Al Andalus; desde la Grecia clásica hasta Roma; todas las culturas mediterráneas le tienen muy presente y a su más preciado producto, el aceite. De su madera estaba hecha la maza de Hércules y los cetros reales. Sus ramas coronaban las cabezas de los campeones olímpicos y su aceite ungía niños y reyes. La propia bandera de las Naciones Unidas, que lucimos en nuestros uniformes y ondea en la Base Miguel de Cervantes, tiene hojas de olivo, envolviendo al mundo como símbolo de la Paz mundial.
Hace más de 4.000 años los fenicios extendieron su cultivo, de oriente a occidente. Hoy vuelven a casa, al Líbano. Este país, cuna de la antigua Fenicia, se parece mucho a las sierras andaluzas. Cuando uno se adentra en el sureste libanés parece volver a la Sierra de Andújar, subbética o cualquiera de ellas. Este recortado horizonte, salpicado por olivares, te hace creer que sigues en España. El Mulacén o el Pico Mágina nada tienen que envidiar al propio Monte Hermón, que domina los Altos del Golán.
La pequeña ceremonia de ésta mañana rinde tributo a ese nexo común, a esa Paz tan deseada y fructífera. Al igual que el olivo, debe tener profundas raíces para dar durante tanto tiempo tan preciados frutos.

