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Texto no traducido

jueves 13 de diciembre de 2018

Nombre: 71

La Batalla de Oppdal

La Batalla de Oppdal

 

El municipio de Oppdal, en Noruega, es el principal productor de ovejas del país. Sus habitantes, unos 7.000, llevan una vida tranquila, dedicada a trabajar en sus granjas y a disfrutar del incomparable paraje natural que les rodea. Poco podían imaginar que su localidad iba a convertirse en escenario de una de las batallas claves de la operación militar diseñada por la OTAN para el ejercicio “Trident Juncture” 2018.

 

Los encargados de librarla fueron los integrantes del Grupo Táctico Mecanizado(GTMZ) aportado por España a la Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad (VJTF, en sus siglas en inglés), formado sobre la base del Batallón “Lepanto” II/2 de la Brigada “Guzmán el Bueno” X. Su misión era llevar a cabo una operación de retardo para dejar adentrarse, de forma controlada, al enemigo —simulado por los marines del Segundo Cuerpo Expedicionario del Ejército de Estados Unidos—, y después lanzar un contraataque para recuperar el territorio perdido, en Oppdal y en la vecina Folldal.

Para preparar la operación, contaron con la información aportada por el Grupo de Inteligencia, Reconocimiento, Adquisición de Objetivos y Vigilancia (ISTAR) del Regimiento de Inteligencia nº 1 y, en su desarrollo, con la colaboración de sus radares anti batería y con la Artillería, que dio seguridad al espacio aéreo.

La Batalla de Oppdal

A la operación de retardo le sucedió una acción ofensiva —en esta ocasión, como fuerza de oposición actuó un batallón de la Guardia Real noruega— en la que las tropas españolas tenían que continuar su avance hacia el norte, hasta llegar a Berkak. De esta forma se daba fin con éxito a la simulada defensa del territorio de un país aliado que había sufrido la invasión de otro. Porque este ha sido el supuesto en torno al cual se ha organizado este ejercicio de demostración de capacidades de la OTAN: que un país amigo necesita ayuda. Es el motivo recogido en el tratado de la Alianza y por lo que se despliegan todas las capacidades militares con las que cuenta, para hacer frente a la amenaza. Para lograrlo de la mejor forma posible, necesita adiestrarse en ejercicios conjunto-combinados como este que, además de servir para mantener las capacidades de la “punta de lanza”, que permanecerá en fase de activación (stand-by) hasta que finalice el año, ha supuesto el ejercicio de certificación para el paquete de fuerzas asignadas a la VJTF del año 2019 (año en el que la VJTF 2018 pasará a fase de stand-down).

Ha sido la primera ocasión en la que España ha aportado a esta Fuerza medios acorazados y mecanizados (carros Leopardo y vehículos Pizarro). El personal de la Brigada X ha vivido la experiencia con intensidad, porque le ha brindado la oportunidad de adiestrarse con sus propios medios y a un ritmo trepidante durante los últimos dos años. Por eso, el jefe del Grupo Táctico, teniente coronel Villalonga, se siente como si le hubiese tocado (en lo profesional) la lotería. «Ha sido una experiencia muy buena el poder mandar un GT de estas características, y poder hacerlo  durante tres años, con tantos ejercicios dentro y fuera de España», afirma.

 

UNIDADES PARTICIPANTES EN EL EJERCICIO

Brigada X (Rgtos. "La Reina" nº 2 y "Córdoba" nº 10 y Bon. Zapadores X)

Agrupación Apoyo Logístico nº 21

Grupo de Artillería Antiaérea I/74

Bon ISTAR (Inteligencia, Reconocimiento, Adquisición de objetivos y Vigilancia) del

 

Lecciones de Letonia

Sólo pueden equipararse en tanta fortuna los que han estado al mando del contingente en Letonia, escenario en el que también ha desplegado ya la Brigada de Córdoba (lo hizo entre enero y julio de 2018). Precisamente, las lecciones aprendidas en esta misión han resultado de gran utilidad de cara al ejercicio en Noruega, ya que ambos países, Letonia y Noruega, tienen en común un clima frío, donde abunda la nieve y las bajas temperaturas.

A pesar de haber soportado días con temperaturas de -20ºC, no se han presentado casos de hipotermia, y el comportamiento de los vehículos ha sido el adecuado. A ello ha ayudado también la instrucción específica de combate en frío que han seguido los miembros del GTMZ, y que ha incluido jornadas de vida y movimiento en alta montaña o prácticas de conducción en la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales, o los cursos realizados con los noruegos.

Además, en los días previos al inicio del “Trident Juncture” se llevó a cabo otro ejercicio, el “Brilliant Jump”, en el que se ejecutaron actividades de instrucción y adiestramiento internas, pero en colaboración con medios y personal de otros países.

 La Batalla de Oppdal

 

La Batalla de Oppdal

Convivencia multinacional

Precisamente la convivencia con ejércitos de otros países y el intercambio cultural es otro de los alicientes de estos ejercicios multinacionales.

Los militares españoles se integraban dentro de una unidad acorazada italiana, la Brigada “Ariete”, por lo que los lazos con los militares transalpinos han sido muy estrechos. Además, durante el ejercicio, una compañía eslovena se integró en el GTMZ, y se trabajó también con otra de la Guardia Nacional noruega. Con ellos la colaboración ha sido, en palabras del teniente coronel, «impresionante», a pesar de las diferencias culturales e idiomáticas.

 

 

 

Diferencias culturales

Porque en estos ejercicios de la OTAN, si hay algo que queda patente es la capacidad de los socios de trabajar juntos de manera efectiva, a pesar de la variedad de procedencias.

La Batalla de Oppdal

Eso sí, las diferencias existen y no dejan de llamar la atención. A los españoles, por ejemplo, que pasaron sus primeros días de despliegue en un camping de la localidad de Dallholen, en el centro de Noruega, alojados en cabañas de madera, no dejaba de sorprenderles la escasez de luz durante el día.

También el hecho de que sus movimientos estuviesen limitados, porque en Noruega existen más restricciones medioambientales y son muy sensibles a cualquier alteración en la tranquilidad propia y la de los animales. Una tranquilidad que saben que tienen garantizada por cortesía de la OTAN.

 

Artillería

La Batalla de Oppdal

La Unidad de Defensa Antiaérea (UDAA) española ha protegido el espacio aéreo durante el ejercicio con su sistema Hawk, dentro del Sistema de Defensa Aéreo de la OTAN y como cobertura a la Brigada Multinacional.

Desde la ciudad de Hjerkinn, una pequeña aldea de unos 50 habitantes que se encuentra en uno de los lugares más áridos de Noruega, han defendido a la población civil y a las fuerzas propias de las incursiones de los aviones enemigos, de acuerdo con el reparto de papeles en el ejercicio, gracias a un sistema de alerta temprana efectiva.

La UDAA “Halcón” estaba formada por personal y medios del Grupo de Artillería Antiaérea I/74 y la Unidad de Transmisiones del Mando de Artillería Antiaérea, que han regresado a casa con la satisfacción de haber logrado un hito muy importante: haber sido los primeros, y en tiempo récord, capaces de integrarse en el Sistema de Defensa Aérea de la Alianza. Lo consiguieron en apenas 24 horas, así que luego sirvieron de ejemplo y dieron apoyo técnico a la Artillería de otros países a la hora de establecer los enlaces.

Todo ello fue monitorizado desde el Centro de Control Aéreo Desplegable, ubicado en la Base Aérea de Oerland (Noruega).
De esta forma, la UDAA “Halcón” ve recompensado el duro adiestramiento que ha llevado a cabo desde marzo del presente año para preparar este ejercicio y ha cumplido así el principal objetivo que se había propuesto en su participación en el “Trident Juncture”.

Al mismo tiempo, ha certificado su preparación para formar parte del paquete de fuerzas asignado a la Fuerza de Muy Alta Disponibilidad de la OTAN que entrará en fase de disponibilidad en 2019.

 

 

Logística

La Batalla de Oppdal

El traslado de todo el material hasta tierras noruegas ha sido la parte más compleja de la importante operación logística que ha requerido la participación en el “Trident Juncture”. Para el despliegue y repliegue se montó una Unidad de Apoyo en Granada, con personal y medios del Grupo de Apoyo a la Proyección de la Agrupación de Transporte nº 1 y del Grupo Logístico III/61, con dos destacamentos: uno en la base “Cervantes” de Granada y otro en el puerto de Motril. Fue desde este punto desde donde embarcó el material con destino al puerto de Åndalsnes, en Noruega.

En el ejercicio hubo una Unidad Multinacional de Carburantes (liderada por Francia), y en la que también hubo aportación española —de la Agrupación de Apoyo Logístico (AALOG)

nº 61, que llevó cuatro cisternas—. El Elemento de Apoyo Nacional, encargado de la logística real de las tropas españolas, lo generó la AALOG 21.

Además, en el Cuartel General de la Fuerza Logística Operativa se activó el Cuartel General de Proyección (que se ha puesto en marcha en otros ejercicios similares) para la dirección y coordinación de todos los movimientos (con apoyo de la Guardia Civil).